viernes, 3 de junio de 2011

El monstruo que soñaba mientras se tomaba su tacita de café.




Y el monstruo lo devoró. Él estaba sentado en su gran sofá de terciopelo, junto a su mesita adornada con aquel mantelito de flores. Su gran reloj ya estaba tocando las doce campanadas de la noche: era su hora preferida para tomar café.

La mariposa lo engulló por completo y se dispuso en la ensimismación de su sueño profundo. El espacio estaba ante él y se disponía a recorrerlo feliz, saltando de estrella en estrella. Recorría nebulosas y polvos de mercurio que dejaban las obsesiones. Y de repente…

La mariposa lo engulló por completo y se dispuso a recorrer una gran prado de florecillas rojas. Todo era suave, y al pasar entre ellas le hacían cosquillas en el contorno de su cuerpo. El sol era cálido, y las nubes eran algodones. La brisa cantaba, mientras las flores se estremecían a su paso. Simplemente se quedó contemplando el recuerdo… el sueño… y entonces…

La mariposa lo engulló por completo y se dispuso a navegar por el mar salado. Se sumergió y podía contemplar las reliquias marinas. De su boca salían burbujas que explotaban, y de ellas nacían peces de colores nacarados. Los corales eran rojizos y las algas eran amarillas. El monstruo se sumergía y se sumergía hasta que de un golpe traspasó la pecera y entonces…

La mariposa lo engulló  por completo y se dispuso a recorrer la gran hilera de letras que formaban seguramente una gran línea. El monstruo no sabía leer. Se le olvidó, o lo quiso olvidar. Así que se puso a bailar sobre las letras su vals favorito. Y casi se acordó…

El monstruo se despertó perezosamente en su sillón y miró de nuevo el gran reloj que se encontraba detrás del gran sofá. Su pequeña tacita de café ya estaba fría. Era su pasado. Lo había olvidado todo. La melancolía en el recuerdo, y la felicidad en el olvido.

Acercó la tacita al fuego y la calentó un poco. Se tumbó de nuevo en el sofá y se dispuso de nuevo a que la mariposa lo devorara de nuevo.

3 comentarios:

MelonGay dijo...

Salva, porque hay momentos en los que a veces uno olvida haberlos vivido. Recuerdos que son parte de ti y te has olvidados de ellos.
Recuerdos que al fin al cabo son recuerdos.

Lau Harga Laten dijo...

La entrada, me ha encantado y el dibujo...¡ha ido para mis favoritos! :)

Suwu dijo...

Aunque es cierto que hay momentos que son solo nuestros y forman parte de lo que somos ahora... no me gusta vivir de ellos.

No sé, es como mi filosofía. El pasado solo está para aprehender de él y si eso recordarlo solo un poco, no demasiado.

Bueno mayormente me comporto así porque parte de mi pasado es feo, y veo a gente que vive del pasado muchas veces y me molesta. Porque no sé, está bien recordar, pero ¿vivir de recordar?

Si se vive del pasado difícilmente se podrá vivir el presente. No sé muy bien como expresarme >.<