martes, 22 de febrero de 2011

Odio III








Liberación.

Las horas van pasando sin cesar. El olvido es todo lo que queda entre los escombros de todos los recuerdos. Después de todo ya ha pasado. ¿Qué más dará?

¿Por qué me importa? ¿De verdad me importa? Aunque sé que la pregunta no es esa. ¿Me ha importado alguna vez?
Era feliz en la ignorancia que yo mismo construí. 

Simplemente conformismo.

La máscara con que lo cubría todo se ha caído delante del muro. Ahora puedo pasar ese muro de recuerdos que me impedía el paso. Ahora camino por ese camino. 

Simplemente liberación.

El está ahí delante. Le miro como a mi reflejo… Pero no pasa nada. No me preocupa. ¿Nunca me ha importado? Me he hecho creer todo este tiempo de que alguna vez me ha importado.

Es una verdad transformada, camuflada, oculta. Eso es verdad. Es mentira.

Simplemente revelación.

Mi cama ya está fría de las lágrimas húmedas que he derramado. Mí excitación se consume. ¿Qué es el amor? Solo ha sido una pasión tras otra, oculta y tapada por las sábanas. Limpio de manchas de sangre la música suena en el recuerdo de lo sucedido.
Simplemente sexo.

Ahora el tiempo fluye en mis dedos. Doy el cambio, avanzo y lo único que tengo es mí yo. Mí yo, y mi yo que estaba en su memoria. Los dos están preparados para transformarse en mí nuevo yo. 

Eso es una verdad transformada, revelada. Eso es verdad. Eso es liberación.

Simplemente… simplemente adiós.

lunes, 21 de febrero de 2011

Odio II



Vacío. Infravalorado.

Siempre estoy esperando que los demás me den lo que realmente necesito. Vacío. 
En realidad solo tengo la necesidad de que ellos puedan rellenar ese vacío. Complacencia.

Digo que voy caminando, y me bloquea un muro. Es mentira. Huyo del camino. Soy un cobarde. ¿Quién soy? El chico que siempre está ahí para darte la mano.
Se comió mi corazón, y yo soy un monstruo. Mi cama sigue caliente.

¿Me infravaloro? No.

Todo el mundo me mira igual, y la única persona que se da cuenta de cómo soy en realidad soy yo. Yo soy yo. No quiero que me miren, y hago lo imposible para que me miren. Lo merezco.

HARTO DE TODO. ¿Qué espero de las personas? Esperanza. ¿Qué espero? Solo vacío. Sigo vacío porque el monstruo que hay en mí me ha devorado en mi cama y ha dejado un gran vacío.

Amor.

¿Qué es el amor? Agarro, apunto, disparo. El concepto que había de amor en mí se ha ido desmoronando lentamente, dejando un petróleo negro que se me desborda con mi odio. Odio. Odio.

Me autocompadezco. Soy un monstruo que se encierra, esperando ciegamente a que el amor se pudra ante mis ojos. Espero Odio. Y necesito ese amor.
No debe de amar a nadie. Conseguiré calentarlo. Destruirlo. Le enseñé todo lo  que tengo. No es mío.

Cuando le miro veo en él a un completo desconocido. Un recuerdo. ¿Qué era eso?

Amor. Disfruto poniendo lentamente alfileres entre las uñas de sus dedos. Mi ego crece. Oculto tras la porcelana, mi cara sigue siendo la de aquel chico  bueno y amable. Mentira.

No lo comprendo. Pero soy yo.

domingo, 20 de febrero de 2011

Odio I


Enredo
Sin saber por qué,… enredo…
A veces las cosas no salen como uno espera…
¿Quién eres?

La culpa de todo es de ella…, no la… ¿La culpa es mía?
Siento que estoy en un vacío constante, es inagotable. Nadie lo llena. 
Y aún así no sé porqué debería de estar triste. Estoy triste.

Todo me va bien, tengo lo necesario. Pero es insuficiente. ¿Por qué? 
Estoy triste.
No quiero oír nada, no quiero escuchar nada. Cansado.
Sé que estoy triste y vacío. Y todo el mundo me mira igual. 
Será porque me oculto.
Siempre he estado a su sombra, lo he amado, lo he querido y le he dado todo lo posible. Pero le tengo envidia. Siempre parecía tan perfecto y ahora sin embargo tengo que admitir la realidad: es un crío. He crecido.

Creo que ese es el problema de todo. Creo que por él sigo triste.
No evoluciono, no doy el paso. Pero sigo caminando. Es sólo vacío.
Es una verdad transformada, camuflada, oculta. Eso es mentira. Es verdad.
¿Qué es lo que quiero? ¿Qué es lo que necesito?... ¿Quién soy?... ¿Quién eres?

Soy yo. Sé el cómo, pero no sé el por qué. Una verdad camuflada sigue siendo una mentira.

Sigo caminando hacia un muro, y me quedo delante de él porque me bloquea. Repetir.
Voy caminado hacia el muro y me sigo quedando ahí delante.
Vuelvo hacia atrás.
No lo comprendo.
Es una verdad transformada, camuflada, oculta. Eso es verdad. Es mentira.

¿Quién eres?
La necesidad de que la gente me mire y me aprecie es enorme. Me consume. Lo necesito. ¿Lo necesito? No quiero que me miren, pero necesito que alguien me mire.

Ese soy yo… ¿Quién eres?