martes, 26 de julio de 2011

Bloqueado



Como cada noche, me pregunto…. ¿Por qué me enamoré?

Espero cada noche, mirando fotos, y me pregunto:
¿Por qué me enamoré de ti? Te olvido, me olvidas,  y miro las fotos pensando en ti mientras mi amor se va pasando como horas y tú solo partes hacia el olvido; porque te has  ido, porque me olvidarás. Porque te he olvidado.

Palabras que no he dicho, todo en el olvido, porque me olvidarás.

¿Y lloraré?

Siempre he sido tú puta. Nunca lo has sabido porque me has amado. Te manipulaba, te hacía llorar  y no me ha importado porque he sido siempre tu puta. Te controlaba y te mentía. Mentía y lloraba porque nunca te he amado, porque  he sido una puta.
Siempre ha sido lo mismo, siempre ha significado lo mismo. Mentir, gemir y fingir era la rutina, porque he sido tu puta y he hecho lo que querías.
¿Llorar? Te hacía llorar para que me amases. Siempre he sido lo que has querido que fuera. Disfrutaba en tu ignorancia y tu dramatismo, porque sé que me amas. Lágrimas de puta en el olvido que nunca ha existido.

Siempre ha sido  una pérdida de tiempo.

Lo sé todo, y lo soy todo. Soy sucio y manipulador. Despreciable y retorcido. He nacido así y me gusta ser así. Me encanta mi papel. Me encanta ser yo mismo. Simplemente en el escenario para interpretar el papel de mi yo.

Yo, yo y yo.
Yo, yo y yo.
Yo, yo y solo yo.

En la espera de que un reloj oxidado se atrase en el tiempo, dando fin su vida, dando fin su línea. Horas y horas que pasan en el olvido porque uno ya no llora y recuerda que todo solo ha sido  un dulce sueño. Debería explotar y corroer a su paso a los están cerca suyo, porque lo desea, porque lo busca, lo llama por su nombre. Huele a vainilla su piel, y se frota. Su pelo no brilla pero su tacto es suave. ¿Y amaré? 

Siempre se ha tocado. Siempre ha sido una pérdida de tiempo.

sábado, 11 de junio de 2011

Ángel Sangrante


Retorcido, escondes tus sentimientos.
No los enseñas, tonto. Temes que te vean. Ignorante.
Te da miedo salir a la luz de todos, no te muestras. Retorcido.
Ignorante. Amas lo que  no debes amar.

Sucio, retorcido, asqueroso, mentiroso, hipócrita… autodestructivo.
Compasivo, benevolente, permisivo, cobarde…idiota.
Autoengaño. Y Ángel dice:

Desearía poder caminar
Desearía poder sentir
Desearía poder temer

Solo desearías lo que realmente desearías hacer.
Un simple monstruo que baila, y que canta una oración en la penumbra de su corazón. Solo necesitas recordarlo y no olvidarlo, en la penumbra de tu lamentable corazón.

Baila, baila, en la penumbra y lamenta, lamenta porque no puede llorar, porque no puede llorar. Su pulso no le deja escribir, y su corazón no le deja llorar por él. Y tira la primera piedra y entonces… bum, bum, bum, bum

Tonto, corta y hazlo. Rómpelo, destrúyelo. ¿Quién te crees? Tus miradas dan asco, te miran mal. Hazlo y rómpelo idiota. Y Ángel dice:

Desearías poder volar
Desearías poder flotar
Desearías poder desaparecer y evanecerte.

Un monstruo sangrante que baila, en su escenario preferido. Continua su teatro llorando y sangrando porque su corazón no le deja llorar por él. Lamenta y baila. Lamenta bailando en la penumbra del teatro. Y tira la primera piedra y entonces… bum, bum, bum, bum

viernes, 3 de junio de 2011

El monstruo que soñaba mientras se tomaba su tacita de café.




Y el monstruo lo devoró. Él estaba sentado en su gran sofá de terciopelo, junto a su mesita adornada con aquel mantelito de flores. Su gran reloj ya estaba tocando las doce campanadas de la noche: era su hora preferida para tomar café.

La mariposa lo engulló por completo y se dispuso en la ensimismación de su sueño profundo. El espacio estaba ante él y se disponía a recorrerlo feliz, saltando de estrella en estrella. Recorría nebulosas y polvos de mercurio que dejaban las obsesiones. Y de repente…

La mariposa lo engulló por completo y se dispuso a recorrer una gran prado de florecillas rojas. Todo era suave, y al pasar entre ellas le hacían cosquillas en el contorno de su cuerpo. El sol era cálido, y las nubes eran algodones. La brisa cantaba, mientras las flores se estremecían a su paso. Simplemente se quedó contemplando el recuerdo… el sueño… y entonces…

La mariposa lo engulló por completo y se dispuso a navegar por el mar salado. Se sumergió y podía contemplar las reliquias marinas. De su boca salían burbujas que explotaban, y de ellas nacían peces de colores nacarados. Los corales eran rojizos y las algas eran amarillas. El monstruo se sumergía y se sumergía hasta que de un golpe traspasó la pecera y entonces…

La mariposa lo engulló  por completo y se dispuso a recorrer la gran hilera de letras que formaban seguramente una gran línea. El monstruo no sabía leer. Se le olvidó, o lo quiso olvidar. Así que se puso a bailar sobre las letras su vals favorito. Y casi se acordó…

El monstruo se despertó perezosamente en su sillón y miró de nuevo el gran reloj que se encontraba detrás del gran sofá. Su pequeña tacita de café ya estaba fría. Era su pasado. Lo había olvidado todo. La melancolía en el recuerdo, y la felicidad en el olvido.

Acercó la tacita al fuego y la calentó un poco. Se tumbó de nuevo en el sofá y se dispuso de nuevo a que la mariposa lo devorara de nuevo.

miércoles, 11 de mayo de 2011

El Mercurio que cae como un meteorito en la Tierra



La tragedia que se aproxima, memorable como ningún otro evento. El universo rodea aquel ser en su letargo azul, a la espera que nazca. 

Es brillante y reluce, y sale de su propio estómago. Todo ha quedado manchado de mercurio, que gotea y se pierde sin rumbo. Y quiere comer, pero con su mano le impide abrir la boca. Y por lo tanto deja de respirar. El ser lo pulveriza, y se convierte en estrellas.

Viaje infinito y lamento tormentoso en el vacío, en la nada. No hay cavidades y todo resuena en un eco. Se propaga y se expande hasta que explota y sigue creciendo. No tiene límites y desgarra, y todo queda mohoso ambarino… reluce. Todo gira, y se corroe. Es lento, pero volátil. Sigue su curso y no se detiene. Atrae al ser y lo arrastra. Y huele…

Un día el ser dejó de ser finito, y desapareció. Solo quedan sus restos: estrellas repartidas en un sueño, que siguen brillando y brillando… y brillando… y brillando… y brillando… y

lunes, 2 de mayo de 2011

El feliz sueño del niño que clavaba alfileres en el trono del rey sin corona.




Rasgar.


El niño destrozado, veía antes sus ojos como se abría. Le inundaba curiosidad, y anhelaba con nerviosismo ese ansiado momento. Pero su orgullo nunca lo había permitido. Se había negado en la obsesión. Y la línea de la cordura lo mantenía fuera de sus posibilidades.

Y en cambio, aunque lo guardaba ferozmente, ese misterio, esa caja de pandora se abría antes sus ojos.

Por unos segundos el propio destello le cegó levemente, pero después se quedó maravillado ante su belleza y su tacto. Era suave y cálido. Podía sentir en sus manos todos esos sentimientos. El olor indescriptible le llenaba sus pequeñas fosas nasales. Lo cogió con sus manitas y se deleitó. Todo el esfuerzo mereció la pena.

Tumtum, Tumtum…. Su corazón palpitaba ante la nueva situación. Salió corriendo entre la oscura habitación, mientras que en su puño cerrado la luz cálida y roja brillaba. Tenía que darse prisa pues solo le quedaba unos minutos.

Cruzó otra habitación mucho más oscura que la anterior. En ella se escuchaba el tick tack de miles de relojes que nunca daban campanadas, por lo que el tiempo siempre era eterno.

Siguió adentrándose y adentrándose, dejando atrás el olvido. Y ya lo único que se podía escuchar eran vagos susurros inquietantes que reclamaban la atención del pobre niño con lúgubres llantos.

En la inmersa oscuridad que se cernía, el aire empezó a desgarrar. Estaba cerca de su cometido ya que notaba el negro hielo, y el frío oscuro que lo envolvía. Y entonces…


“Húndelo, Húndelo… desgárralo…”


El niño empezó a hundir el preciado tesoro de sus manos. Lo hundía una y otra, y lo repetía incansablemente desgarrando cada parte, cada trozo, cada sentimiento.

Y así fue como el niño se quedó sin corazón, hundiéndolo y desgarrándolo hasta satisfacer su ego.

lunes, 11 de abril de 2011

Máscara de cara


Hipocresía: 1. f. Fingimiento de sentimientos, ideas y cualidades, contrarios a los que se experimentan:


La tensión de soportar la buena presencia, el buen comportamiento. Esperar que no se rompa la cáscara de la hipocresía.


Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía HIPOCRESÍA Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Máscara Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía Tengo hambre


HIPOCRESÍA Aparentar las apariencias Hipocresía Hipocresía 
Hipocresía Vacio Odio Sonrisa
Hipocresía Hipocresía Hipocresía Hipocresía 
Hipocresía Miedo Soledad Él El Mundo YO

lunes, 28 de marzo de 2011

La ensimismación del despertar.




Onda que se altera, voz, pensamiento. Estoy pensando.

Soy un punto de voz, por lo que existo. No. No estoy definido y me oculto en unas tinieblas incorpóreas. Son sombras, son sentimientos, sensaciones. No, es el olvido. Soy vapor negro.

Tengo frío. ¿Tengo Frío? No sé que es el frío y lo siento. Sé que es frío ¿Sangre?

Mi yo nota un presión. Está oprimida. Ya no está libre. Huelo a sangre y noto el frío. Vida. Tengo cuerpo. Puedo tocar, puedo ver y puedo sentir frío. Noto un nudo en el centro de mi yo. ¿Por qué? Soy estático, monótono y quiero huir… ¿Por qué quiero huir? ¿De qué quiero huir? Verdad. Soy humano.

Comprendo lo que soy y me da asco, porque me veo, me toco… Empiezo a dudar, ya no soy perfecto. Tengo los sentimientos en mis manos, mis recuerdos y huyo. Empiezo a huir porque soy humano.
He aprendido a caminar por la necesidad de huir, así que si quiero avanzar tengo que evolucionar. Introduzco el disco.

El dolor de mi interior aumenta. Tengo corazón y despierto. La cognición de abrir los ojos. Me deslumbra una luz, me ciega, es el mundo. El horizonte está expandiéndose, y simplemente tengo que abrirme. Abrirme a lo que me rodea. La cognición de no estar solo ante el mundo. No. No estoy solo.

El mundo comienza conmigo.